Crumble coco et fruits rouges

Crumble

 

La vida del autónomo es, a veces, dura. No tenemos horarios y si hace falta trabajar los fines de semana, no tenemos más remedio que ponernos manos a la obra. Soy consciente de que tengo el blog un poco abandonado, pero pronto habrá novedades, y hasta aquí puedo leer. En breve me tomaré unos días de descanso, pero antes os quería dejar la receta de uno de mis postres favoritos: el crumble. De origen británico, el crumble es un postre completo que permite infinidad de variaciones. Suele consistir en una base de fruta sobre una galleta ligera y crujiente. Para esta receta he elegido una mezcla de frutos rojos con una galleta de almendra y coco. Creo que esta mezcla de sabores es muy acertada, ya que se consigue un buen equilibrio entre dulce y ácido. Os invito a que lo probéis; no tiene ninguna complicación y, servido en cuencos individuales, queda muy vistoso. Ya me contaréis.

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Gâteau frangipane et poires

Bizcocho frangipane y peras

El protagonista de la receta de hoy es un ingrediente tradicional de la repostería francesa: la frangipane o crema de almendras. Usada principalmente en la elaboración de la galette des Rois (roscón de Reyes hojaldrado relleno de esta crema), también sirve para preparar deliciosos bizcochos como el que os propongo a continuación.
Para la receta de hoy, he usado como base el bizcocho sencillo de yogur que hacía mi madre, y lo he “tuneado” añadiéndole una capa de frangipane, que le aporta textura, suavidad y mucho sabor. He añadido unas láminas de peras, que son de temporada y van muy bien con la almendra, además de unas rodajas de limón y kumquats para contrarestar el dulzor y aportar el punto justo de acidez.
Es un bizcocho sencillo de preparar, no excesivamente dulce (los que me siguen saben que siempre procuro reducir al máximo la cantidad de azúcar) y que se puede adaptar fácilmente a una dieta sin gluten. ¡Vamos, que lo tiene todo! Espero que lo disfrutéis.

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Beignets à la ricotta

Beignet ricotta 01

 

La receta que os presento a continuación la he descubierto en el recetario de mi abuela materna con el nombre italiano Frittelle di ricotta (buñuelos de ricotta), por lo que deduzco que se la enseñó su suegra (mi bisabuela, que era italiana), aunque no lo sé con seguridad porque no es un dulce que haya hecho antes mi abuela o mi madre. Los pocos recuerdos que tengo de mi bisabuela son los de una mujer muy mayor, de pelo blanco, que vestía una bata con flores, que hablaba con un acento italiano muy pronunciado y a la que llamábamos mémé Sbordone (abuela Sbordone, así se apellidaba). El libro de recetas de mi abuela es un pequeño tesoro que heredé cuando falleció. Está repleto de recetas y anotaciones, a veces difíciles de descifrar, que mi abuela fue apuntando a lo largo de toda su vida en Argelia y en Francia. Como os he dicho, no estoy del todo seguro del origen de esta receta, pero me gusta pensar que es una de esas recetas que se transmiten de generación en generación, que mi abuela aprendió de su suegra y que hoy está en manos de su nieto.
Ésta es la receta tal y como la apuntó mi abuela. La hice un par de veces y son unos buñuelos muy ligeros e increíblemente ricos, con toques de cítricos y vainilla. Es mejor comérselos cuando aún están calientes para que se queden crujientes por fuera y esponjosos por dentro. ¡De todos modos tampoco os dará tiempo a que se enfríen de lo buenos que están!

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Tarte mousseuse au fromage blanc

Tarta de queso 01

 

Para preparar esta deliciosa tarta de queso, no me he inspirado del cheesecake americano, sino de la receta tradicional originaria de la Lorena francesa llamada Tarte au maugin. Esta tarta, cuyos orígenes se remontan a la Edad Media, no se prepara con queso fresco, requesón o queso de untar, sino con fromage blanc (literalmente queso blanco), que es una mezcla entre el yogur espeso y el queso fresco, de consistencia cremosa e untuosa. Con este queso, muy consumido en Francia tanto en recetas dulces como saladas, se consigue una tarta más ligera y menos compacta.
Como toque personal y para darle aún más ligereza y sutileza a la tarta, he decidido montar las claras al punto de nieve e incorporarlas al queso, como lo hubiese hecho con una mousse o un suflé. También he preparado mi propia galleta, muchísimo más rica y sana. Personalmente no me gustan las bases hechas con galletas industriales machacadas y mantequilla, porque son tan dulces y con un gusto tan pronunciado que enmascaran el resto de los sabores.
Para conseguir un resultado espectacular, no hace falta ni gelatina, ni espesante, ni colorante. Siguiendo todos los pasos de esta receta, conseguiréis una tarta de queso ligera, delicada e irresistible, sin trampa ni cartón. ¡Palabra de honor!

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Tarte fine aux pommes

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Qué difícil es encontrar una tarta de manzana buena, sin mucho azúcar, sin relleno pesado y sin cobertura artificial. Es de esos postres que siempre apetecen pero que no se suelen comprar por esas razones.
En Francia la tarta de manzana es muy popular. Es uno de los primeros dulces que me enseñó a preparar mi madre. Ella lo hacía con una base de masa sablée y le ponía una capa de compota de manzana y canela casera. Y estaba muy buena la verdad, aún recuerdo el olor que desprendía el horno, del que no quitaba ojo por cierto.
Mi madre falleció cuando yo tenía 17 años y desde entonces me acuerdo de ella a diario. Hoy he querido rendirle un pequeño homenaje preparando esta deliciosa tarta fina de manzana.
Está increíblemente crujiente gracias a una base fina de hojaldre (casero, por supuesto), ligeramente caramelizada con un delicado sabor a vainilla fresca y muy, muy ligera.
LA tarta de manzana definitiva que no puede faltar en vuestro recetario, os lo garantizo.

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Tarte au sucre

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Hoy nos vamos al norte de Francia, concretamente a la región de Las Ardenas, de donde proviene la famosa tarte au sucre (literalmente, torta de azúcar) que os presento en el blog. Se trata de una torta hecha con una masa similar a la del brioche, cubierta con una mezcla de huevos, nata y azúcar moreno (la migaine) que forma una fina y deliciosa costra caramelizada. En el norte de Francia y en Bélgica (donde también se consume mucho esta torta), en vez de azúcar moreno de caña usan azúcar de remolacha (llamado vergeoise), que aporta un sabor aún más pronunciado.
Mi madre solía preparar esta torta para el desayuno del día siguiente. Me acuerdo que mi hermano y yo no podíamos resistirnos y, a pesar de las amonestaciones de mi madre, siempre nos las ingeniábamos para probarla cuando aún estaba caliente. ¿Vosotros vais a poder resistiros?

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Les vrais bagels

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Tenía mi blog un poco abandonado, lo sé. Aunque no he dejado de cocinar ni de investigar. Los que me seguís de cerca sabéis que ahora colaboro mensualmente con Megasilvita. Ya llevo dos recetas que fueron un éxito y estoy muy contento de poder compartir más recetas en este nuevo espacio. Algunos también sabéis que estoy muy metido en el mundo del pan, que descubrí hace ya algunos meses y que me fascina. Hoy quería retomar mi blog tras este pequeño parón con una receta que tiene que ver con el mundo del pan, pero que se puede hacer fácilmente en casa y que vale tanto para dulce como para salado: los famosos bagels (que, por cierto, tuvieron su origen en Europa y no en Estados Unidos).
Como seguramente os pase a vosotros también, suelo tener muchos antojos con la comida. Y precisamente anoche se me antojaron unos bagels. Así que me puse manos a la obra: saqué la masa madre de la nevera (la pobre llevaba 3 semanas abandonada) y le di un primer refresco para poder tenerla lista al día siguiente. ¿Os suena todo a chino? ¡Que no cunda el pánico! Los bagels se pueden hacer perfectamente con levadura fresca de panadería y salen igual de ricos. A continuación os doy las dos opciones, así que ya no hay excusa: ¡a hacer bagels todo el mundo!

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Pain perdu aux fruits rouges

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Como algunos de vosotros sabéis, estoy últimamente muy metido en el mundo del pan. Llevo bastante tiempo investigando y probando, pero me he puesto en serio y ahora no puedo parar. Es lo que tiene la masa madre: una vez la tienes activa, la tienes que cuidar como si fuera un hijo. Hacer pan en casa requiere tiempo, un poco de técnica y algo de material, pero merece la pena porque el resultado (tanto gustativo como visual) es impresionante. Hace poco probé hacer pan de molde con masa madre y me gustó mucho cómo quedó, así que decidí elaborar una receta con él. Como estamos (casi) en temporada de torrijas, era la ocasión perfecta, así que aquí va una versión “tuneada” sin freír, pero al horno y con frutos rojos. ¡Quedan ligeras y deliciosas! No os doy la receta del pan para no liarlos con la masa madre, pero prometo subir una receta de pan próximamente en el blog para los que quieran atreverse a meter las manos en la masa. Para este postre, podéis usar el pan de molde o pan de brioche que más os guste (sin gluten para los celíacos). ¡Bon appétit!

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Mousse aux deux chocolats et gingembre

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Detrás del postre de hoy, de inspiración franco-japonesa, se esconde una historia muy bonita y un acto de generosidad.
Hace poco, uno de mis amigos franceses, Hugues, me avisó de que me iba a mandar un paquete con productos de pastelería gourmet franco-japoneses que seguro me iban a gustar. Hugues sabe que me encanta la repostería y pensó que iba a disfrutar mucho con estos productos tan especiales que él había descubierto hace poco. Y no se equivocó.
Afincados en el sur de Francia desde el año 2001, el maestro pastelero Taisuké y la maestra de la ceremonia del té Emiko crearon en el 2014 la marca Biomomo Hashimoto. Ambos fabrican sus productos de forma totalmente artesanal y con materias primas ecológicas y de primerísima calidad. Elaboran pralinés con sabores típicos de Japón como el té matcha, el sésamo negro o la cúrcuma. También utilizan mucho el jengibre, que aporta un sabor ligeramente picante. Gracias a Hugues y a Biomomo he descubierto productos de alta calidad hechos con mucho mimo, y os invito a que los descrubráis a través de su página Web.
Para agradecerles su generosidad, he creado una receta franco japonesa que combina sabores y texturas de ambos países. Ésta es mi propuesta: una mousse de chocolate negro en una cúpula de chocolate blanco acompañada con una teja de praliné de jengibre Biomomo, con un disco de dacquoise (bizcocho del sur-este de Francia a base de almendra) y con unos pétalos de jengibre caramelizados con salsa Tamari Biomomo.
Un postre muy vistoso, bastante fácil de hacer y sorprendentemente rico. Y sin gluten para las personas celiacas. En resumidas cuentas, el postre ideal.
Merci Hugues.  ありがとう Biomomo

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Petits gâteaux citron-thym

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Mi abuela materna solía preparar un bizcocho de limón realmente increíble: sabroso, suave y esponjoso, con una corteza ligeramente tostada y crujiente… Una delicia. Hace poco rescaté esta receta que volví a hacer en casa, y en cuanto horneé el bizcocho empezó a soltar todos los aromas y de pronto me trasladé a mi infancia. ¡Qué manos tenía mi abuela! Y cuánta influencia tuvo en el desarrollo de mi pasión por la cocina en general y la repostería en particular.
En esta ocasión, he cambiado las proporciones de su receta para adaptarla a moldes individuales, y he añadido tomillo (¡sí, tomillo!) para realzar el sabor del limón. Aunque no se suele utilizar en repostería, esta planta aromática combina muy bien con sabores dulces como la miel y la fruta. Aporta un aroma sutil y muy agradable.
Creo que a mi abuela le hubiese encantado esta versión de su bizcocho de limón, con lo golosa que era ella y lo mucho que me quería.

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