Gâteau fondant citron et crème de sésame noir

Bundt cake

 

Uno de los aspectos más gratificantes de tener un blog gastronómico es poder contar con marcas de prestigio que confíen en ti y en tu trabajo para representar sus productos.
Hace poco se puso en contacto conmigo la agencia de comunicación española encargada de representar los productos de uno de los especialistas en frutos secos y oleaginosos más importantes de Francia: Jean Hervé. Es un gran privilegio que te regalen productos nuevos para poder probarlos y combinarlos con otros ingredientes con el fin de crear recetas originales.
La receta de hoy incorpora uno de los nuevos productos gourmet de la marca: la crema de sésamo negro. 100% natural y de producción ecológica, la crema de sésamo negro de Jean Hervé (también llamada tahini negro) se distingue por su alto contenido en grasas vegetales saludables y en nutrientes esenciales como el cobre y el calcio. De textura delicada, se puede usar tanto en recetas saladas (salsas, pasta, quiches, etc.) como dulces. Su sabor ligeramente amargo al principio envuelve el paladar para convertirse en casi dulce, lo que la diferencia de la crema de sésamo blanco.
Pensé que podría usar este maravilloso producto en un bizcocho, combinándolo con otros sabores como el limón y la vainilla, y la verdad es que el resultado es sorprendente. No solamente por el aspecto visual (el intenso color negro de la crema nos permite jugar con los colores y las texturas, en este caso creando un efecto “cebra”), sino también gustativo: además de estar muy esponjoso, el bizcocho tiene un sabor increíble, con el toque tan característico del sésamo tostado. Una verdadera delicia.
Espero que os guste y que os atreváis a usar la crema de sésamo negro de Jean Hervé en vuestros platos. ¡No os arrepentiréis!

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Petits gâteaux citron-thym

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Mi abuela materna solía preparar un bizcocho de limón realmente increíble: sabroso, suave y esponjoso, con una corteza ligeramente tostada y crujiente… Una delicia. Hace poco rescaté esta receta que volví a hacer en casa, y en cuanto horneé el bizcocho empezó a soltar todos los aromas y de pronto me trasladé a mi infancia. ¡Qué manos tenía mi abuela! Y cuánta influencia tuvo en el desarrollo de mi pasión por la cocina en general y la repostería en particular.
En esta ocasión, he cambiado las proporciones de su receta para adaptarla a moldes individuales, y he añadido tomillo (¡sí, tomillo!) para realzar el sabor del limón. Aunque no se suele utilizar en repostería, esta planta aromática combina muy bien con sabores dulces como la miel y la fruta. Aporta un aroma sutil y muy agradable.
Creo que a mi abuela le hubiese encantado esta versión de su bizcocho de limón, con lo golosa que era ella y lo mucho que me quería.

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Moelleux des vendanges

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Hasta los 17 años, mis padres, mis hermanos y yo vivíamos en un pueblo pequeño del sureste de Francia llamado Saint-Christol. Este pueblo es conocido, entre otras cosas, por su tradición vinícola que, al parecer, se remonta a la época romana. Algunos años, cada mes de septiembre mi madre salía temprano a vendimiar. Volvía dolorida y con las manos manchadas, pero disfrutaba mucho con su grupo y, de vez en cuando, traía a casa cajas de uvas frescas que sabían a gloria. La verdad es que no he vuelto a comer uvas tan sabrosas y tan dulces. Los fines de semana, o cuando sobraban uvas, mi madre solía preparar unos clafoutis riquísimos o un cake relleno de frutas de temporada que nos volvía locos a todos.
La receta de esta semana está inspirada en ese cake que hacía mi madre los meses de septiembre y octubre aprovechando la vendimia. Se trata de unos bizcochitos a base de almendra, parecidos a los financiers, rellenos de compota de uvas, higos morados y melocotón.
Para mí, los mejores dulces son los que me llevan a mi infancia. Estos bizcochos esponjosos de la vendimia me traen ecos de meriendas de verano en el pueblo, sentado debajo de la higuera del jardín a la vuelta del colegio.
Madre, esta receta es para ti.

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