Cruffin au levain

 

Desde siempre me apasionan las masas levadas. Una tía de mi madre solía preparar monas de Pascua (ver receta de la Mouna) con levadura de cerveza que compraba en la panadería del pueblo. Me fascinaba ver cómo crecía una masa tan sencilla en contacto con el calor y me embriagaban los aromas tan especiales que desprendía en el proceso de fermentación. De allí mi pasión por el pan y la bollería casera en general. Hace un par de meses me apunté a un taller de croissants de masa madre muy interesante porque hacía tiempo que quería aprender a hacerlos. Hacer croissants en casa requiere tiempo, paciencia y algo de técnica, sobre todo para la fase más crítica que es el laminado/hojaldrado (es decir, crear capas alternas de mantequilla y masa para conseguir un efecto de expansión). Por este motivo, antes de proponeros una receta de croissants, pensé que la receta que viene a continuación os permitiría familiarizaros con la técnica del laminado para perderle miedo.
¿Habéis oído hablar de los cruffins, estos maravillosos bollos híbridos entre un croissant y un muffin? Pues cuando veáis el resultado no podréis resistiros a esta textura supercrujiente por fuera, parecida a la de un buen croissant, y mullidita y esponjosa por dentro. Y por supuesto con un delicioso sabor a mantequilla. ¿Os atrevéis a hacerlos? A continuación os cuento paso a paso cómo realizar estas pequeñas maravillas. ¡Ya me contaréis!

 

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