Sorbet aux fraises

 

Ya llega la temporada de helados y sorbetes y a continuación os doy todos los consejos para realizar en casa un sorbete delicioso, saludable y con una textura cremosa insuperable.
El sorbete de fresa es EL postre helado por excelencia de mi infancia. Mi padre tenía un huerto y me acuerdo que me solía tocar a mí recoger las fresas: mi hermana era muy pequeña aún y mi hermano era un maestro en escaquearse de este tipo de tareas, que por cierto me desagradaban profundamente. Lo hacía a regañadientes, pero con el consuelo de que mi madre iba a preparar cosas deliciosas con ellas: tartas, mermeladas, helados y sorbetes.
Recuerdo que era muy duro esperar tanto tiempo para poder disfrutar de los helados y sorbetes que se hacían en casa, pero que la espera siempre merecía la pena. Y es verdad que las fresas del huerto tenían un sabor incomparable, muy dulce y suave, con el punto justo de acidez.
Con esta receta he conseguido volver a mi infancia, a aquellos meses de verano tan calurosos en los que me sentaba en el porche saboreando un sorbete de fresas de mi madre al volver de la playa.
¡Espero que os guste y que disfrutéis tanto como yo!

 

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Pain de mie orange et chocolat

pan-de-molde

 

Los que ya me conocen saben que me apasionan el pan y las masas levadas.
Hace tiempo que tenía ganas de publicar una receta de pan de molde, pero no el típico pan blanco que todos conocemos, para mi gusto un poco soso, sino un pan especial que se pudiera tomar tanto con dulce como con salado.
Hace poco descubrí un método de panificación muy popular en Japón: el Tangzhong, o roux de agua. Se trata básicamente de escaldar a baja temperatura una pequeña parte de harina en agua para hidratarla y que suelte todo el almidón. Esta sencilla técnica no solamente permite prolongar la conservación del pan, sino mejorar su textura aportando una suavidad, una sedosidad y una tersura extraordinarias.
Como me gusta experimentar, he desarrollado mi propia receta realizando un tangzhong con zumo de naranja en vez de agua, y dividiendo la masa en dos para añadir cacao puro y obtener así un pan bicolor de naranja y chocolate. Estoy muy contento con el resultado y por eso quiero compartirlo hoy con vosotros. Además de la textura inmejorable de la miga, delicada y ligera como el algodón, la mezcla de la naranja y del cacao es una delicia. Este pan está buenísimo tal cual, tostado con un poco de mantequilla y mermelada o con chocolate fundido. Pero también se puede usar para hacer petits fours salados, por ejemplo con paté de foie.
Os recomiendo que hagáis este pan. No tiene complicación y el resultado es espectacular. ¡Espero que os guste y que compartáis!

 

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